Escapada a Toledo

Cobertizos de Toledo

A mediados de diciembre hicimos una escapada de tres días a Toledo, provocada por unas ganas tremendas que me entraron de conocer esta ciudad después de leer la novela de Eloy Moreno “Lo que encontré bajo el sofá”.

La verdad es que nos ha parecido una maravilla. Su casco histórico es precioso, muy bien conservado y sus vistas desde el Mirador del Valle te dan una panorámica perfecta de sus dimensiones.

Los dos primeros días (día y medio, en realidad) nos dedicamos a callejear, a perdernos por sus callejuelas como dicen que hay que hacer para conocerlo. Disfrutamos de sus calles empedradas, de sus cuestas, cobertizos y demás particularidades de esta ciudad rebosante de historia, además de visitar los principales monumentos. Después de una mañana lluviosa, paramos a comer en el “Mesón la Orza”, junto a la Iglesia de Santo Tomé en el barrio de la judería. Restaurante acogedor, especialista en asados, que nos vino perfecto para reponer fuerzas y entrar en calor que falta nos hacía… Además de la carta, disponen de un menú diario con muy buena relación calidad-precio. De primero tomamos una crema de calabaza y de segundo cordero asado relleno en salsa de foie y cochinillo confitado. Por último, de postre una torrija en leche de coco. Todo un acierto, tanto en la atención, como en la calidad de sus platos. Se trata de un restaurante con buen ambiente, agradable y diferente a los típicos de turistas que abundan en la zona. Muy recomendable.

Plaza del pozo amargoPor la noche, decidimos probar el restaurante “Locum” que se encuentra en una calle colindante a la Catedral. Según leí es uno de los mejores restaurantes de Toledo, con producto de calidad pero de cocina moderna. La verdad es que fue una pena que no tuviéramos mucha hambre esa noche porque me quedé con las ganas de haber probado algo más. De entradas pedimos una vieira con yema trufada y patata con avellana que estaba deliciosa y unas gambas al ajillo con alcachofas fritas sorprendentes en su presentación y muy sabrosas. De segundo, un solomillo de ternera con patata cremosa y pesto para compartir. Además, de un aperitivo de la casa al inicio, sirven una gelatina de manzana entre las entradas y el segundo plato y otro dulce con chocolates al final. También recomendable si te apetece algo diferente.

El último día hicimos unas rutas guiadas por Toledo, una por la mañana y otra por la noche. La de la mañana, era una llamada “Toledo Monumental”, y resultó muy amena. La guía nos contó detalles de la Catedral (desde fuera, ya que la entrada merece una visita aparte y lleva una audioguía), la Iglesia de San Román, un paseo por la Judería, las Termas Romanas y las Cuevas de Hércules. La de la noche, era “Toledo Mágico” y el recorrido es lo de menos, aunque transcurre por la zona sur, la más desconocida. Lo interesante son las historias entremezcladas con leyendas sobre el pasado y las gentes de Toledo. A pesar del frío que pasamos, valió la pena. Recomiendo a todo el que visite Toledo que alguna de estas rutas porque es una buena forma de conocer esta ciudad y tienen precios muy asequibles.

Toledo Monumental

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR